Soy Raquel Rubia, sevillana, y he crecido viendo la Giralda formar parte del paisaje cotidiano de Sevilla.
Cuando vives aquí, llega un momento en el que casi olvidas lo extraordinario que es tener delante una torre con más de ocho siglos de historia. Hasta que alguien que visita la ciudad por primera vez levanta la cabeza, la mira y pregunta:
“¿Cómo construyeron eso hace tantos siglos?”
Y entonces vuelve la curiosidad.
Porque la Giralda no es simplemente el campanario de la Catedral de Sevilla.
Es una torre almohade convertida siglos después en campanario cristiano. Es arquitectura islámica y renacentista en un mismo edificio. Es una construcción que ha sobrevivido a terremotos, cambios políticos, transformaciones religiosas y más de 800 años de historia.
Y, aunque existen muchas curiosidades de la Giralda de Sevilla, algunas de las más interesantes empiezan mucho antes de llegar al famoso Giraldillo.
Para comprenderlas de verdad hay que empezar por el principio. Recuerda mis tours a los monumentos de Sevilla que tengo disponibles.
Historia de la Giralda de Sevilla: una torre construida entre dos mundos
La Giralda que vemos actualmente no fue construida de una sola vez.
Tampoco nació como campanario.
Su parte inferior fue originalmente el alminar de la gran mezquita almohade de Sevilla, mientras que los cuerpos superiores corresponden a la transformación cristiana y renacentista realizada varios siglos después.
Dicho de otra manera: cuando miras la Giralda estás contemplando dos grandes etapas de la historia de Sevilla construidas una encima de otra.
El origen almohade de la Giralda en el siglo XII
La construcción del alminar comenzó en 1184, durante el gobierno del califa almohade Abu Yaqub Yusuf.
Sevilla era entonces una de las principales ciudades del Imperio almohade y necesitaba una gran mezquita acorde con su importancia política y religiosa.
El alminar debía convertirse en uno de los elementos monumentales del conjunto.
Aquí aparece uno de los primeros detalles curiosos de su historia: la Giralda no fue obra de un único arquitecto.
Ahmad Ben Baso inició la obra, pero no llegó a terminarla
El arquitecto Ahmad Ben Baso fue responsable del inicio del proyecto y de sus cimentaciones.
Para construir la base se reutilizaron sillares procedentes de antiguas construcciones de la Hispalis romana.
Todavía hoy pueden observarse en la zona inferior de la torre algunos de esos materiales reaprovechados, incluso piedras con inscripciones latinas.
Pero Ben Baso no terminaría el alminar.
Ese mismo año falleció y, aproximadamente mes y medio después, también murió el califa Abu Yaqub Yusuf.
Las obras quedaron interrumpidas.
Ali de Gomara retomó la construcción
En 1188, el nuevo califa Abu Yusuf Yaqub al-Mansur, hijo de Abu Yaqub Yusuf, decidió continuar el proyecto.
La dirección de las obras pasó entonces a Ali de Gomara, conocido también como Ali al-Ghumari, que levantó buena parte del impresionante cuerpo de ladrillo que todavía contemplamos.
La torre comenzó a adquirir así la imagen característica de los grandes alminares almohades: planta cuadrada, estructura interior organizada alrededor de un núcleo central y una decoración exterior en la que destacan los arcos y los paños de sebka.
Abu Layth Al-Siqilli remató la torre
La fase final quedó vinculada al arquitecto siciliano Abu Layth Al-Siqilli.
De esta forma, detrás de la Giralda encontramos una historia mucho más compleja de lo que suele contarse: tres arquitectos, dos califas y aproximadamente catorce años de construcción.
La culminación solemne llegó el 10 de marzo de 1198, cuando se colocaron en lo alto del alminar cuatro grandes esferas metálicas doradas.
Y esas esferas esconden otra historia.
Las cuatro esferas doradas y la victoria de Alarcos
Antes del Giraldillo, la silueta de la torre era completamente diferente.
El antiguo alminar estaba coronado por cuatro grandes esferas doradas, conocidas tradicionalmente como yamur.
Su colocación se relaciona con la celebración de la victoria almohade en la batalla de Alarcos de 1195, en la que las tropas de Yaqub al-Mansur derrotaron al ejército castellano de Alfonso VIII.
Por tanto, aquellas enormes esferas no eran únicamente decoración arquitectónica.
También funcionaban como una poderosa representación del prestigio y del poder almohade.
Permanecieron sobre la torre durante más de siglo y medio.
Hasta que la tierra tembló.
El terremoto de 1365 y la leyenda de Santa Justa y Santa Rufina
En 1365, un terremoto provocó la caída de las antiguas esferas que coronaban la torre.
La Giralda sobrevivió.
Y alrededor de su supervivencia surgió una de las leyendas sevillanas más conocidas.
Según la tradición, Santa Justa y Santa Rufina, dos hermanas alfareras de Triana y mártires cristianas, protegieron la torre evitando que se derrumbara.
Por eso es habitual encontrarlas representadas sosteniendo la Giralda entre ambas.
Naturalmente, hablamos de una tradición religiosa y legendaria, no de un acontecimiento histórico documentado.
Pero la imagen quedó tan unida a Sevilla que ambas santas terminaron convertidas en protectoras simbólicas de uno de sus monumentos más importantes.
De alminar almohade a campanario cristiano
Tras la conquista cristiana de Sevilla por Fernando III en 1248, la antigua mezquita comenzó a utilizarse como catedral.
El alminar pasó entonces a cumplir funciones de campanario.
Sin embargo, la gran transformación que explica la apariencia actual de la Giralda llegaría mucho más tarde.
Hernán Ruiz II y el campanario renacentista
En el siglo XVI, el arquitecto Hernán Ruiz II recibió el encargo de construir un nuevo remate para la torre.
Su intervención es uno de los grandes aciertos arquitectónicos del monumento.
En lugar de eliminar el antiguo cuerpo almohade, construyó sobre él un espectacular conjunto renacentista.
El resultado fue una fusión extraordinaria.
Abajo, la arquitectura almohade del siglo XII.
Arriba, el Renacimiento cristiano del siglo XVI.
Y coronándolo todo, una enorme figura de bronce.
El Giraldillo.
12 curiosidades de la Giralda de Sevilla que quizá no conocías
Ahora sí.
Una vez conocida su historia, resulta mucho más fácil entender por qué algunos detalles de la Giralda son tan especiales.
Estas son algunas de mis curiosidades favoritas de la Giralda de Sevilla.
1. La Giralda no tiene una escalera convencional: tiene 35 rampas
Esta es probablemente la curiosidad más famosa.
Para subir a la Giralda no encontrarás una larga escalera de caracol como sucede en muchas torres medievales.
El interior está organizado mediante 35 rampas que ascienden alrededor de un núcleo central.
¿Por qué?
El diseño permitía facilitar el desplazamiento de personas, animales de carga y custodios por el interior del antiguo alminar.
Y aquí aparece el verdadero protagonista de la explicación tradicional: el almuédano, la persona encargada de realizar la llamada a la oración.
La amplitud de las rampas permitía incluso realizar parte del recorrido a caballo.
Así que, cuando subas actualmente caminando hacia el campanario, estarás utilizando prácticamente el mismo sistema de circulación concebido hace más de ocho siglos.
2. “Giralda” no era originalmente el nombre de la torre
Otro detalle que sorprende a muchos visitantes.
El nombre Giralda está relacionado con el verbo girar.
La gran figura situada en la parte superior funciona como veleta y gira según la dirección del viento.
Durante siglos, el nombre terminó asociándose tanto a la figura como a la propia torre.
Hoy diferenciamos claramente entre ambos:
La Giralda es la torre.
El Giraldillo es la figura situada en su parte superior.
Pero la historia de ambos nombres está íntimamente relacionada.
3. El Giraldillo mide 3,47 metros y pesa alrededor de 1,2 toneladas
Desde abajo parece relativamente pequeño.
Es una ilusión provocada por los más de cien metros de altura de la torre.
En realidad, el Giraldillo mide aproximadamente 3,47 metros de altura.
Su cuerpo ronda las 1,2 toneladas de peso, mientras que algunas mediciones que tienen en cuenta elementos de su estructura interna elevan el conjunto aproximadamente hasta las 1,5 toneladas.
Y, pese a esas dimensiones, funciona como una enorme veleta.
Eso sí que es ingeniería del siglo XVI.
4. El Giraldillo representa la Fe victoriosa
La figura fue concebida como representación de la Fe victoriosa.
Se trata de una figura femenina de estética clásica que algunos estudios relacionan formalmente con modelos de la Antigüedad, entre ellos representaciones asociadas a Palas Atenea, reinterpretadas dentro de un programa simbólico cristiano.
Esta mezcla entre referencias clásicas y significado cristiano encaja perfectamente con el espíritu artístico del Renacimiento.
La figura culminó la transformación monumental de la antigua torre almohade.
5. La inscripción de la Giralda procede de Proverbios 18:10
En el cuerpo renacentista puede leerse la inscripción:
“Turris fortissima nomen Domini”
La frase procede de Proverbios 18:10 y puede traducirse como:
“Torre fortísima es el nombre del Señor”.
No es una inscripción elegida al azar.
Tras la transformación del antiguo alminar en campanario cristiano, el mensaje reforzaba simbólicamente la nueva identidad religiosa de la torre.
6. Las jarras de azucenas también tienen significado
Cuando mires la parte superior de la Giralda, presta atención a las conocidas jarras de azucenas.
No son un simple elemento decorativo.
Las azucenas están tradicionalmente vinculadas a la pureza de la Virgen María y forman parte de la simbología cristiana asociada a la Catedral de Sevilla.
Son uno de esos pequeños detalles que pueden pasar desapercibidos desde la calle y que cambian por completo cuando conoces lo que significan.
7. La Giralda almohade probablemente no tenía el aspecto cromático que vemos hoy
Estamos acostumbrados a identificar inmediatamente la Giralda con el tono cálido de su ladrillo.
Pero el aspecto medieval de la torre pudo ser diferente.
Partes de la construcción habrían estado revestidas y acabadas, por lo que no debemos imaginar necesariamente el alminar original como una torre de ladrillo desnudo exactamente igual a la que contemplamos en la actualidad.
Los tonos y acabados históricos fueron cambiando con el paso de los siglos, las restauraciones y la pérdida de revestimientos.
Es importante decirlo así porque reconstruir con absoluta precisión el color que tuvo un edificio hace más de 800 años no siempre es posible.
8. La Giralda tiene “hermanas” por diferentes lugares del mundo
La influencia arquitectónica de la Giralda salió hace mucho tiempo de Sevilla.
Su silueta inspiró edificios y torres en diferentes ciudades.
Uno de los ejemplos más conocidos se encuentra en Kansas City, ciudad hermanada con Sevilla, donde existe una reproducción inspirada en la Giralda.
También encontramos referencias sevillanas en edificios de ciudades como Miami o La Habana.
Pero hubo una réplica todavía más sorprendente.
Y ya no existe.
9. Nueva York tuvo una Giralda más alta que la original
Sí.
Nueva York tuvo su propia versión de la Giralda.
El segundo Madison Square Garden, inaugurado a finales del siglo XIX, incorporaba una enorme torre inspirada directamente en la Giralda de Sevilla.
La torre alcanzaba aproximadamente 134 metros de altura.
Es decir, era incluso más alta que la Giralda original.
Durante años formó parte del skyline de Manhattan y fue uno de los edificios más llamativos de la ciudad.
El complejo fue demolido en 1925.
Así que hubo un momento en la historia en el que podías pasear por Nueva York, levantar la vista y encontrarte una reinterpretación gigantesca de uno de los símbolos de Sevilla.
Pocas curiosidades representan mejor la influencia internacional que llegó a tener su arquitectura.
10. La Giralda tiene 24 campanas
La parte superior de la torre sigue siendo un campanario en funcionamiento.
La Giralda alberga 24 campanas, lo que convierte a la Catedral de Sevilla en la catedral española con mayor número de campanas.
De ellas, 18 son de volteo y 6 de badajo.
Cada campana tiene además su propio nombre, historia y función.
Por eso la experiencia de subir a la Giralda no es solamente llegar a un mirador.
Cuando alcanzas el cuerpo de campanas estás entrando en una parte viva del monumento, no en una simple estructura histórica.
11. Hay puntos de la subida en los que puedes observar cambios en la fábrica del edificio
Cuando acompaño a visitantes por la Giralda me gusta llamar su atención sobre algo que normalmente pasa desapercibido.
Al recorrer las rampas pueden apreciarse diferencias en materiales, fábrica y soluciones constructivas correspondientes a intervenciones realizadas en distintas épocas.
Hay guías que llaman la atención especialmente sobre determinados tramos de la subida, incluido el entorno de la rampa 17.
Yo prefiero presentarlo como lo que es: una observación interesante durante el recorrido, no como una frontera arqueológica exacta y universalmente documentada.
Lo bonito es precisamente mirar las paredes sabiendo que la torre ha sido reparada, transformada y adaptada durante siglos.
No estás recorriendo un edificio congelado en el tiempo.
Estás recorriendo un edificio que ha sobrevivido al tiempo.
12. La Giralda actual mide algo más de 104 metros
Desde el nivel del suelo hasta la parte superior del Giraldillo, la torre alcanza aproximadamente 104,1 metros de altura.
El conjunto almohade conservado se aproxima a los 65 metros, mientras que el remate renacentista completa la espectacular silueta que conocemos actualmente.
Esta proporción ayuda a entender algo que desde la calle no siempre resulta evidente.
Gran parte de la Giralda que contemplamos sigue perteneciendo esencialmente a la construcción almohade medieval.
El Renacimiento la transformó.
Pero no borró su pasado.
¿Cuánto se tarda en subir a la Giralda?
El tiempo depende mucho de tu ritmo y de la cantidad de visitantes.
La subida puede realizarse aproximadamente en 10 o 15 minutos a un ritmo tranquilo, aunque lo habitual es detenerse en algunos puntos.
Las rampas hacen que el ascenso sea bastante diferente al de una torre con cientos de escalones.
Eso no significa que no requiera esfuerzo.
Sigues ascendiendo decenas de metros.
Pero el recorrido es progresivo.
Una vez arriba, querrás reservar tiempo para recorrer el cuerpo de campanas y contemplar Sevilla desde sus diferentes lados.
¿Es difícil subir a la Giralda?
Para una persona con una movilidad normal, la subida suele resultar relativamente cómoda debido al sistema de rampas.
Sin embargo, hay que tener en cuenta que estamos hablando de un monumento histórico y que existen limitaciones de accesibilidad propias de su arquitectura.
Si tienes dificultades de movilidad, problemas cardiovasculares, vértigo u otra circunstancia que pueda afectar al recorrido, conviene consultar previamente las condiciones de acceso.
¿Cuál es el mejor momento para subir a la Giralda?
Aquí entra mi parte más sevillana.
Si puedes elegir, intenta evitar las horas de mayor afluencia.
Las primeras horas de visita suelen permitir disfrutar del monumento con algo más de tranquilidad.
También debes tener en cuenta la época del año.
En verano Sevilla puede alcanzar temperaturas muy altas, por lo que organizar la visita temprano suele ser bastante más agradable que hacerlo en las horas centrales del día.
Y después están las vistas.
Desde arriba puedes reconocer el Real Alcázar, el Archivo de Indias, el Barrio de Santa Cruz, las cubiertas de la Catedral y buena parte del casco histórico de Sevilla.
Ahí es cuando la Giralda deja de ser solamente algo que fotografías desde abajo.
Empiezas a entender por qué durante siglos fue el gran punto de referencia visual de la ciudad.
Preguntas frecuentes sobre las curiosidades de la Giralda de Sevilla
¿Qué significa Giralda?
El nombre está relacionado con el verbo girar y con la gran veleta situada en la parte superior de la torre.
La figura que corona el monumento terminó siendo conocida como Giraldillo, mientras que el nombre Giralda quedó definitivamente asociado a la torre.
¿Qué es el Giraldillo?
El Giraldillo es la gran estatua-veleta de bronce que corona la Giralda.
Representa la Fe victoriosa y mide aproximadamente 3,47 metros.
Su peso ronda las 1,2 toneladas, aunque el conjunto puede alcanzar aproximadamente 1,5 toneladas si se tienen en cuenta determinados elementos de su estructura.
¿Quién construyó la Giralda?
No existe una única respuesta.
La construcción comenzó en 1184 bajo el califa Abu Yaqub Yusuf y el arquitecto Ahmad Ben Baso.
Tras sus muertes, el proyecto fue retomado durante el gobierno de Abu Yusuf Yaqub al-Mansur, con Ali de Gomara al frente de buena parte de la construcción.
La fase final se relaciona con Abu Layth Al-Siqilli y la culminación del antiguo alminar se sitúa en 1198.
Siglos más tarde, Hernán Ruiz II realizó el gran remate renacentista que transformó la torre en el campanario que conocemos actualmente.
¿Por qué la Giralda tiene rampas en lugar de escaleras?
La estructura almohade fue diseñada con amplias rampas interiores que permitían facilitar el tránsito por el alminar.
Podían utilizarlas personas, custodios y animales de carga, y tradicionalmente se relacionan especialmente con el acceso del almuédano, encargado de realizar la llamada a la oración.
Su anchura permitía incluso subir a caballo.
¿Cuántas rampas tiene la Giralda?
La subida se realiza principalmente mediante 35 rampas, seguidas por el tramo necesario para alcanzar la zona superior del campanario.
¿Cuántas campanas tiene la Giralda?
La Giralda cuenta con 24 campanas.
De ellas, 18 son de volteo y 6 de badajo.
La Catedral de Sevilla está considerada la catedral española con mayor número de campanas.
¿Cuánto mide la Giralda?
La Giralda alcanza aproximadamente 104,1 metros de altura incluyendo el Giraldillo.
El conjunto almohade conservado ronda los 65 metros, sobre los que se levanta el remate renacentista.
¿Quién está enterrado en la Giralda?
Nadie.
La Giralda es una torre campanario.
La confusión probablemente procede de que en el interior de la Catedral de Sevilla existen importantes enterramientos históricos, entre ellos el monumento funerario dedicado a Cristóbal Colón y sepulturas vinculadas a monarcas castellanos.
¿Cuándo se terminó de construir la Giralda?
El antiguo alminar almohade quedó culminado en 1198.
Sin embargo, esa fecha no corresponde a la Giralda tal y como la vemos actualmente.
El aspecto definitivo de su parte superior se configuró en el siglo XVI con la intervención renacentista de Hernán Ruiz II y la colocación del Giraldillo.
¿La Giralda fue alguna vez la torre más alta del mundo?
Conviene matizar esta afirmación.
Por su altura, la Giralda fue una construcción excepcional dentro de la arquitectura medieval y posteriormente una de las torres más impresionantes de Europa.
Sin embargo, afirmar sin matices que fue “la torre más alta del mundo durante siglos” simplifica demasiado la comparación histórica entre monumentos construidos en épocas y lugares distintos.




